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miércoles, 1 de julio de 2015

galletas crudiveganas

 
  Cuando uno basa su alimentación en los frutos vivos que nos entrega la naturaleza, una deshidratadora puede ser una gran alternativa para experimentar e incorporar diferentes preparaciones a nuestra dieta.

  La gracia que tiene deshidratar los alimentos, es que podemos hacerlo a la temperatura que deseamos, y así no perdemos sus nutrientes, vitaminas, minerales, proteínas y enzimas, que si son destruidos con el calor (hay un post que habla sobre esto).

  La máquina tiene un regulador de temperatura, así es que podemos escoger cuanto calor le entregaremos a nuestras preparaciones. Nosotros usamos entre 41 – 42ºC, hay muchos estudios diversos, y todos afirman que entre los 41 – 50ºC pierden múltiples beneficios.

  Podemos hacer infinitas cosas con ella, como frutas y verduras deshidratadas, chips de verduras aliñados, galletas dulces o saladas, pan esenio, masa para pizza, masa para tacos, brownies, chips de chocolate y muchas cosas más.

  Hoy les dejaré dos recetas, para que se inspiren, una de galletas dulces y otra de galletas saladas.
  Les comento que también las pueden hacer en el horno, a muy baja temperatura y con la puerta abierta, para simular el calor que entrega la deshidratadora.

GALLETAS DE NUEZ Y MANZANA

-       1 taza de nueces (activadas 12 horas, enjuagadas y escurridas)
-       1 manzana fuji rallada
-       1 cucharadita de jugo de limón
-       1 cucharadita de canela
-       Miel cruda a gusto para endulzar (ojalá la menor cantidad posible)

  Moler las nueces hasta que queden en pedacitos muy chicos, luego mezclar con los otros ingredientes en un bol hasta dar con una masa compacta y pegote. Estirar, ayudándose con una espátula, en una lámina antiadherente sobre una de las bandejas de la deshidratadora. Dejarla deshidratar por 5 horas a 42ºC, dar vuelta y retirar la lámina. Seguir deshidratando hasta lograr que las galletas queden completamente secas (alrededor de 5-7 horas más). Guardar en un frasco cerrado con tapa, para que duren más tiempo!

GALLETAZ DE LINAZA, ZANAHORIA Y CURRY

-       1 taza de zanahoria rallada (o pulpa del jugo de zanahoria)
-       ½ taza de linaza molida y activada de la noche anterior (moler y luego activar)
-       ½ taza de linaza entera activada
-       1 cucharadita de curry
-       sal de mar y pimienta a gusto

  Mezclar todoslos ingredientes hasta formar una masa compacta y pegote. Estirarla en una lamina antiadherente y deshidratarla por 4 horas a 42ºC, luego dar vuelta y seguir deshidratando sin la lámina. Retirar de la máquina cuando las galletas estén crujientes y secas.

  En ambos casos podemos dejar una “gran galleta” y luego cortarla, o marcar las líneas para cortar con una espátula, y así serán más fáciles de partir con la forma deseada una vez listas.
  Ambas recetas son la base para hacer sus propias creaciones, variar los ingredientes y los aliños, pero la linaza es clave para aglutinar la masa.

  Con respecto a las deshidratadoras, para los que estén interesados en adquirir una, las mejores son las Excalibur (en Chile llegan a la tienda El Volcán), si alguien tiene alguna de otra marca que le hayan funcionado bien, ojalá nos haga llegar el comentario.

  Y ahora, manos a la masa!!

viernes, 5 de junio de 2015

el cumpleaños raw de Pedro

 
  Hace un par de días mi hijo mayor cumplió 5 años, su primer año en el colegio y su primera celebración llena de amigos nuevos.
  La verdad es que estuve dándole vueltas al tema de la comida durante semanas, fue el tema del mes. Quería que tuviera un cumpleaños crudivegano precioso y delicioso, pero no sabía si iba a ser motivo de burlas por parte de los niños. Finalmente, decidí que no podía ir contra todo lo que yo pensaba y había leído acerca del gluten, el azúcar y los lácteos, así es que me dediqué a pensar en un menú que dejara fuera aquellas cosas, con el desafío de que fuera entretenido y rico para sus invitados.
  Preparé helados hechos con mi Greenis (extractor lento que comercializa La Prensa en Chile, www.jugoslaprensa.cl), con sabores escogidos por el cumpleañero, Pedro, que a pesar de ser bien malo para las frutas, es muy bueno para las hierbas, así es que fue feliz de elegir las mezclas de piña y albahaca, y la de frutillas y menta.
  La Greenis es muy fácil de usar y amigable con los niños, por lo que él preparó los smoothies que después convertiríamos en helados para todos.
  Preparé brochetas de frutas de la estación, tenemos que aprender que por algo hay fruta que la naturaleza nos entrega en este momento, porque le hará bien a nuestro cuerpo en estos meses de frío y resfríos. Las dispuse en fuentes de colores y se veían preciosas.
  Además, incluí una bandeja llena de zanahoria y pimentón en palitos, tomates cherry y puré de palta, también hice bolitas de nuez, semillas de zapallo y dátiles, decoradas con coco rallado y sésamo.
  Preparé una torta crudivegana, con frutillas y crema de castañas de cajú, jugos de piña-albahaca, manzana-zanahoria-pepino y limonada con miel para los resfriados. En total eran 7 litros.
  Fue harto trabajo, sobre todo el mismo día, ya que casi todas estas cosas deben prepararse en el momento, pero valió la pena el esfuerzo. Partí muy nerviosa, pero los niños se comieron todo, literalmente, y fueron felices corriendo con sus helados. Pedro no podía más de la emoción de haber participado en los preparativos y de que todos validaran la opción de su mamá, mi marido estaba orgulloso de la organización y de que yo hubiera hecho un cumpleaños exquisito a mi manera.
  Los papás que acompañaron a sus hijos estaban sorprendidos y agradecidos de que fueran a comer cosas nutritivas y sanas, en vez de llenarlos de “mugres”. Además, así llegarían a la casa sin hambre y sin dolor de guata!
  La piñata y la sorpresa eran grandes temas.
  La madrina del festejado fue la encargada del primer punto… Una piñata pintada a mano con dibujos de pescados (Pedro es fanático), llena de papelitos de colores y mini juguetitos de todo tipo (lápices, parches de pirata, monedas de oro, trompos y otros). La cara de sorpresa y emoción de los niños cuando cayó la piñata fue el momento más especial de la celebración. Sentí que no podía haber salido más perfecto. Y aunque Pedro quería a toda costa que hubiera coca-cola en su cumpleaños, se olvidó de todo y disfrutó cada momento.
  Es que cuando nos nutrimos con los alimentos, no tenemos esa dependencia a ellos, entonces ningún niño estaba sentado en la mesa obsesionado con comer, sino que todos jugaban y de vez en cuando se acercaban y picoteaban.
  Cuando llegó la hora de que los niños se empezaron a ir, empezamos a repartir las sorpresas.
  El cumpleañero pidió que sus amigos se llevaran una planta de cilantro o de perejil a sus casas, para que pudieran poner estas hierbas en sus comidas y las cuidaran en familia. Fue muy bonito cuando partió cada uno con su mini maceteros (compré en el Jumbo unos maceteros chicos biodegradables y mi marido, que es productor y comercializador de verduras, se encargó de plantar las hierbas). Tan feliz quedó Pedro que ya me comentó que para su próximo cumpleaños quiere que cada niño se lleve una menta o un orégano!
  Quedó rendido, durmió tranquilo y feliz, como pasa siempre después de los cumpleaños, pero sin la guata pesada de tanta azúcar, harina e ingredientes desconocidos!

  A propósito de este tema, aprovecho de dejarlos invitados a un nuevo taller en La Prensa, donde conversaremos de alimentación y niños, de cómo ir enseñándoles de a poco a comer saludable, por donde partir, qué alimentos incluir en su etapa de crecimiento y la preparación y/o degustación de deliciosas recetas pensadas para hacer en familia.
  El taller será el día jueves 18 de junio a las 20.00hrs en Andrés Bello 2893, Portada de Vitacura, frente a la embajada de EEUU.
  Para inscripciones y más información, escribir a mi mail talleres@jugoslaprensa.cl
  Los espero!!

martes, 3 de febrero de 2015

snacks saludables

 
  A veces llevar una alimentación consciente en la casa se hace fácil, pero basta con que salgamos, o tengamos invitados, y nos desordenemos… Es por eso que  decidí hacer este post, para contarles un poco como llevarlo, darles algunas ideas para aquellos momentos en que es más difícil compatibilizar nuestra alimentación con el resto del mundo. Consejos que son mi manera de enfrentarme a ciertas situaciones.

  Vamos a partir por los aperitivos…
  Cuando nos toca hacer uno en la casa o participar de otro con amistades, yo siempre opto por preparar algo fácil cómo un guacamole o pasta de palta con cilantro, ciboulette o perejil, untado con rodajas gruesas de zanahorias grandes.
  Si es algo más elaborado, hago una mezcla de pimentón rojo, tomate, albahaca, palta y champiñones, todo picado muy chico, mezclado con aceite de oliva y un poco de sal de mar, para servirlo en galletitas (si tengo preparadas con la deshidratadora, uso esas) o para cucharearlo entre los invitados, siempre es un éxito.
  Una tercera alternativa es el ceviche de champiñones, al que también podemos agregarle palta o mango, para hacerlo más elaborado y exótico. Basta con cortar en rodajas delgadas los champiñones, aliñar con harto jugo de limón, aceite de oliva, sal de mar, cilantro, pimentón picado fino y cebollín (puede ser también ciboulette o cebolla morada).
  Son cosas simples y fáciles, que tardan muy poco tiempo… Como casi todas las preparaciones crudiveganas. Y que además, podemos llevar a casas de amistades y quedan todos contentos de comer algo sano y diferente.

  Cuando el tema va por lo dulce o ese antojo de media tarde, también tenemos varias opciones…
  La más simple y fácil, que además encontramos en restoranes y supermercados, es la fruta, siempre hay alguna por ahí para que matemos el hambre de media tarde. Sino, los palitos de apio o zanahoria también nos pueden salvar, aunque no sean dulces.
  Si estamos en la casa o algún lugar que nos de la opción, podemos preparar rápidamente un jugo o smoothie de frutas y/o verduras… Hay infinitas combinaciones posibles, todas con un aporte nutricional excepcional y con sabores exquisitos.
  Otra alternativa, si sabemos de antemano que vamos a pasar el día fuera y no tendremos opción de preparar nuestro propio jugo es recurrir a los jugos de La Prensa, en el barrio El Golf en Santiago (pueden buscarlos en instagram @jugos_laprensa y en su página www.jugoslaprensa.cl), son jugos prensados en frío, por lo que no pierden sus propiedades y pueden durar hasta tres días refrigerados. Tienen varias mezclas de frutas y verduras, para mí el jugo verde que tienen es insuperable.
  Una opción rápida y fácil sería recurrir a los frutos secos, semillas y frutas deshidratadas. Siempre podemos andar con un paquetito en la cartera. Tratemos de consumirlos siempre naturales (sin sal, sin azúcar y sin tostar) y de activarlos previamente (remojarlos en agua limpia de un día para otra, y luego escurrirlos).
  También, tenemos la suerte de que hace más de un mes está en funcionamiento “Cabra del monte”, que produce barritas crudiveganas de semillas, frutos secos y frutas deshidratadas. Se pueden contactar por Internet y coordinar la entrega. Por ahora, tienen tres exquisitos sabores (la primera es de damascos, pasas, almendras y semillas de chía, la segunda es de dátiles, almendras, pasas, coco, goji berries y semillas de linaza, y la tercera es de ciruelas y cranberries deshidratados con pasas, nueces y semillas de amapola). Los pueden buscar por instagram @cabradelmonte y a través del mail energybarsco@gmail.com
  Afortunadamente en Santiago ya hay muchos restoranes vegetarianos con opciones crudiveganas, así es que si queremos salir con amigos, no hay excusas.

  Como ven todo es posible, se trata de relajarse y hacer las cosas de manera fácil, no complicarse ni enredarse y aprovechar de comer conscientemente en todo momento! Es posible hacerlo, sólo es un tema de decisión y de voluntad, de querer cambiar aquello con que llenamos nuestro cuerpo, para pasar a nutrirlo con alimentos de calidad, entregados para el ser humano por la naturaleza.

lunes, 26 de enero de 2015

eat clean / comer limpio


 
  Vivimos en un mundo en que estamos bombardeados de comida procesada, envasada, llena de colorantes, preservantes y aditivos. Nos hacen creer que los productos son sanos o “light”, cuando es realmente difícil creer que un yogurt que puede durar más de un mes en el refrigerador, sea natural y lleno de propiedades increíbles, cómo los venden en los medios.
  La publicidad todo los días nos tienta con productos nuevos, con harinas refinadas disfrazadas de “galletitas ultra saludables”, con endulzantes creados en laboratorios que nos hacen pasar por “naturales”, con cereales llenos de azúcar y transgénicos que son vendidos como “el desayuno ideal”, y así un montón de cosas.
  No podemos seguir intoxicándonos con cada invento del mercado, de la industria de los alimentos, que ya poco tienen de alimento. Tampoco debemos permitir que nuestros hijos adquieran esos hábitos y se envenenen con esas cosas desde tan chicos.
  Es por todo lo anterior que ha surgido esta frase, en inglés, que invita a comer limpio, “eat clean”.
  No se trata de seguir dietas, de contar calorías ni de comer poco. Se trata de comer lo que el cuerpo necesita, en los horarios en que los necesita y de acuerdo a su propio   gasto energético.
  Empecemos a incorporar todo aquello que la naturaleza nos entrega, a comer apegado a sus leyes, a su ritmo y a sus tiempos. Tenemos que dejarnos llevar por ella, gozar con cada fruto que nos regala, con el momento preciso en que nos da esos frutos, y aprovecharlos todos, en los distintos momentos del día, de la semana y del año.
  Comamos variado, con distintos colores, distintos sabores, hierbas, frutas, hortalizas, hojas diversas, y mezclemos para obtener cada día un plato nuevo, para dejarnos sorprender por lo que la naturaleza produce.
  No estoy diciendo que todos seamos vegetarianos, ni veganos, ni menos crudiveganos. Estoy invitando a comer comida de verdad. Huevos de campo, carnes de animales que han sido criados y alimentados en campos, con pasto (ojalá orgánico), animales que no han sido estresados ni apurados.
  De eso se trata esto de “eat clean”, de comer alimentos de verdad, de evitar los envasados, procesados, el azúcar blanca, los lácteos de mentira (aquellos que a estas alturas tienen muy poco de leche y mucho de aditivos que sus nombres apenas podemos pronunciar).
  Antes de que apareciera esta enorme industria alimenticia, el ser humano se valía de la naturaleza para nutrirse, cada temporada recurría a lo que en ese momento la tierra le ofrecía y hoy en día las cosas distan mucho de esa realidad… Comemos tomates en toda época, llenamos los carros en los supermercados con montones de productos que no sabemos de donde provienen y luego, eso llena nuestro cuerpo.
  Estamos creados para comer apegados a las leyes de la naturaleza… Hagan la prueba, los invito, se sentirán más enérgicos, mejorará su sistema inmunológico y digestivo, estarán más alerta y con la mente más despierta… Prueben, no se arrepentirán!!!

  Les dejo para esta época de verano una receta de jugo exquisito para comenzar el día:

-       1 taza de sandía
-       1 taza de frutillas
-       1 taza de moras
-       ½ taza de agua limpia

Todo a la juguera y a disfrutarlo recién hecho, en familia!

lunes, 3 de noviembre de 2014

niños y jugos verdes

   Comenzar a tomar jugos como primer alimento que se ingiere después del ayuno nocturno es un gran avance en cuanto a alimentarnos más sanamente, limpiar y energizar nuestro cuerpo.
  Si para nosotros es tan bueno, y además es una exquisita forma de despertar, por qué no aplicarlo a nuestros hijos también.
  Mi experiencia ha sido buenísima, pero en un principio me costó, porque los niños muchas veces son mañosos o poco dados a probar cosas nuevas.
  Es por eso que a mi lo que mejor me funcionó fue partir dándoles de mi vaso (o el de mi marido) y que fuera un jugo de un color amigable, es decir, evitando en un principio las verduras más verdes como el perejil y la espinaca, porque tomarse un jugo verde les parecía muy raro!
  Así, empecé de a poco, con jugos de manzana, zanahoria, jengibre (muy poco), apio y/o pepino. Pero siempre bien cargado a la fruta, para que el sabor dulce fuera más atractivo.
  Luego, cuando ya se habían tomado nuestros jugos todos los días, y nos dejaban casi sin desayuno, decidí comprarle a cada uno un vasito con paja, de diseño que les gustara, que fuera solamente para su jugo de la mañana.
  Desde ese momento, comencé a prepararles el jugo en su propio vaso y a sentarlos especialmente a tomárselo. Hasta ahora ha sido increíble, gracias al jugo matutino nos aseguramos una ingesta de fruta y verdura, que se suma a lo que consumen durante el resto del día.
  Además, se ha vuelto un tema de conversación con mis niños la alimentación saludable. Creo que es importante que desde chicos entiendan que hay alimentos que le aportan a nuestro cuerpo y otros que no, y que idealmente hay que consumir más de los primeros y dejar los otros para ocasiones especiales.

  Les dejo aquí dos recetas de jugos para empezar a probar:

Jugo de la Juana

-       1 ½ manzana fuji o roja
-       2 zanahorias
-       ¼ de pepino
-       1 rodaja delgada de jengibre

  Poner todos los ingredientes en el extractor de jugos, con cáscara. Tomar inmediatamente!
  Si no tienen extractor pueden usar una juguera y después lo cuelan en una bolsita para filtrar o un género tipo tul.

Jugo de Pedro

-       1 ½ manzana fuji o roja
-       1 zanahoria
-       2 rodajas de piña gruesas
-       1 rodaja delgada de jengibre

  Pelar la piña. Poner todos los ingredientes en el extractor de jugos. Tomar en el momento!

martes, 21 de octubre de 2014

darse la vuelta larga

  Hay algunos que siempre andan tomando atajos y haciéndose la vida fácil… Habemos otros que, por el contrario, siempre nos damos la vuelta larga para vivir la vida y para conseguir lo que queremos.
  Son dos formas diferentes de hacer las cosas o de tomarse la existencia, ambas súper válidas y respetables.
  Desde chica, siento que todo lo pienso dos veces, que emprendo desafíos que me van a costar, que tomo el camino cuesta arriba para disfrutarlo y después lograr lo que me he propuesto. Soy así. La vida, mi entorno, mis decisiones me han hecho así.
  Hace quince años decidí estudiar artes visuales. En ese momento no pensé que eso iba a significar pensar y repensar las cosas, subir cuestas y caminar largo para lograr encontrarle sentido a mi carrera y mis trabajos. Pero así fue. Mi investigación siempre giro entorno del paso del tiempo, del gastar tiempo en hacer cosas que para los demás parecían insignificantes y del perder el tiempo en pequeños actos y detalles mínimos. Me moví entre términos  como continuidad, duración, trabajar por el gusto de trabajar, tiempo circular y tiempos femeninos. No me arrepiento de haberme dado esa tremenda vuelta, para valorar, desde ahí, cada acto en sí mismo, más allá de los resultados. Para disfrutar de cada pequeño detalle.
  Hace ocho años que todas las mañanas, excepto los domingos, me levanto a correr, aunque llueva o haga calor, aunque me haya acostado tarde o mis niños me hayan hecho pasar una mala noche… Y ningún día me arrepiento de haber salido, de haber despertado y sentido el cuerpo en el actuar, en el ejercitar.
  Hace cuatro años y medio soy mamá, con niños alérgicos… De nuevo decidí ponérmela difícil y tratarlos con medicina biológica alemana y homeopatía, no hay un día que no haya contado gotitas, partido pastillitas ni dejado de mirar el reloj para ver los horarios en que debo darles sus remedios… Tampoco me arrepiento, los veo mejor, los veo más sanos, los veo más fuertes. Siento que los he intoxicado menos y que sus alergias van mejorando. La perseverancia se premia.
  Junto con el nacimiento de mis hijos me empecé a cuestionar la alimentación, de a poco fui llegando a la alimentación viva. Recorrí un largo camino, ensayé y me equivoqué, me sentí mal, me volví a parar. Para algunos es demasiado rebuscado, para otros es privarse de muchas cosas, para mis es un tesoro más que he ganado en la vida.
  Los invito a cuestionarse cómo son, cómo hacen las cosas, porqué se comportan de esa manera, porqué toman decisiones, porqué sus vidas van con ciertos rumbos. Decidir si eso es lo que quieren o si la inercia los llevó a parar en ese punto.
  Y de pasada, ahora que llegó el buen clima, también los invito a comer más fruta, verdura y ensaladas crudas, vivas, llenas de energía. A dejarse sorprender por cada detalle de lo que comen. No es más difícil, no es más aburrido.
  Ayer preparé esta ensalada para unas invitadas a mi casa, desde ahí pueden hacer numerosas variaciones, se las dejo:

Ensalada de papas (4 personas)

-       6 papas medianas cocidas y frías
-       1 lechuga (de la que prefieran)
-       2 puñados de rúcula sin tallos
-       3 tomates pera
-       8 champiñones
-       2 paltas
-       ½ pimiento rojo
-       hojas de albahaca
-       1 cucharada de semillas de zapallo
-       1 cucharada de semillas de amapola
-       aceite de oliva (prensado en frío)
-       sal de mar

  Cortar las papas en cubos y repartirlas en 4 bowls. Luego cortar los tomates en rodajas, los champiñones en pedacitos, las paltas y el pimiento en cubitos. Agregar estos ingredientes equitativamente a los bowls. Picar la lechuga, la albahaca y la rúcula, y agregarla también.
  Aliñar con aceite de oliva, sal de mar, semillas de amapola y zapallo. Revolver y servir!
Exquisita y fácil!!!

martes, 7 de octubre de 2014

fruta de la semana: el coco

 
  Entre mis frutas favoritas se encuentra el coco, me gusta en todas sus versiones: la fruta misma, su agua, las cremas con olor a coco,… Como en Chile a veces se hace difícil encontrarlo, yo recuro siempre al coco rallado (lo compro en la Tostaduría Talca o en www.lovinglife.cl) o en escamas (en Planta Maestra).
 
  Se dice que es una fruta tan nutritiva que tiene algunas sustancia que sólo encontramos también en la leche materna, y es alta en hierro, cobre, zinc, ácido fólico (atención embarazadas), magnesio y fósforo.
  Además tiene mucho potasio, que nos ayuda a eliminar las toxinas de manera natural.
  Es alto en vitaminas E, del grupo B y A. Esta última es muy importante para la piel y para la etapa de crecimiento de los niños, ya que fortalece las uñas, los huesos y los dientes.
  También es remineralizante, alto en fibra, combate la anemia y aumenta las plaquetas, entre otros beneficios.

  Ya sabemos entonces que es importante incorporarlo en nuestra dieta y la de nuestras familias.
  Una buena forma es espolvorearle coco rallado a la fruta picada para los niños, añadirlo a nuestros desayunos con avena, a la leche de almendras o a los jugos de frutas.
  También hay otras alternativas un poco más elaboradas, pero súper fáciles, como la receta que les dejo a continuación.

Helado crudivegano (para 2 porciones)

-       4 plátanos maduros, cortados en rodajas y congelados por 5 horas
-       1 taza de frutillas maduras (u otros berries)
-       ¼ taza de coco rallado
-       coco en escamas para decorar

  Poner en la procesadora los plátanos previamente congelados (conviene sacarlos unos 5 minutos antes), las frutillas cortadas en pedazos más chicos y el coco rallado. Mezclar todo, sin añadir agua, hasta dar con la textura de helado.
  Servir en posillos y decorar con coco en escamas. Fácil y rico!

A probar entonces nuevas recetas con coco rallado!!

jueves, 25 de septiembre de 2014

alimentando y educando niños

 
  Intentar que los niños se alimenten de manera más saludable en estos tiempos puede resultar muy difícil. La publicidad, los eventos sociales, las colaciones de otros niños y los hábitos alimenticios de sus cercanos tienen una influencia muy grande en ellos.
  Pero no es imposible. Yo creo que primero que nada hay que asumir que son niños, que viven insertos en una sociedad, inculcarles los buenos hábitos en la casa, pero dejar que se desordenen en cumpleaños y eventos especiales.
  Tratar de que no se sientan “bichos raros” me parecen fundamental, para que después quieran seguir la dieta creada en la casa, y la mantengan para la vida.
  Por ejemplo, Pedro sabe que puede tomar coca-cola sólo en los cumpleaños, porque en su casa no hay y porque no es saludable. Comúnmente toma agua filtrada, y le encanta!

  Hay que partir de a poco… Aquí van algunos consejos que yo he ido poniendo en práctica con mis niños:

-       Como dije antes, mis niños están acostumbrados a tomar agua, tratando de que sea siempre filtrada o purificada. No compro jugos envasados y ni bebidas, tan comunes en las colaciones.
-       La Juana, que es más chica, se toma feliz el jugo verde en la mañana. Pedro que ya está más grande no quiere ni siquiera probarlo. Pero lo he conquistado con los jugos de frutas rojas, así es que aprovecho de ponerles chía, spirulina o algunas hojas verdes, que pasen de manera imperceptible.
-       Su almuerzo y comida está compuesto de una proteína animal, un carbohidrato y algo de verduras. Aunque me cuesta con las verduras. La palta ha sido “el caballito de batalla”, les encanta.
-       Comen arroz integral o basmati, ya que son menos procesados que el arroz blanco tradicional.
-       Le agrego a sus comidas sésamo crudo, que les aporta calcio. Al tostarse, el sésamo pierde muchas de sus propiedades.
-       En sus postres he incorporado el coco rallado, los mulberries, cranberries y pasas.
-       Cuando a Pedro le toca llevar de colación frutos secos, siempre los dejo activando la noche antes (remojando en agua “limpia”), luego los enjuago, cuelo y dejo estilar. Así, están recibiendo todos los beneficios que nos aportan estos alimentos, pero de manera multiplicada.
-       Nunca les cocino con sal. Si se usa aceite para cocinar sus comidas, recurro al aceite de coco, y el aceite de oliva se le agrega crudo a las ensaladas o platos que lo necesiten.
-       No compro crema, salsas ni platos preparados. Todo se cocina en la casa.
-       Por último, ahora que empieza el buen tiempo hay que aprovechar de hacerles helado de frutas en la casa, mezclando diferentes tipos de frutas y poniéndolos a congelar en esos moldes para hacer helados en palito (los he visto en el lider, jumbo y homecenter)

  Eso es lo principal en mi casa, claro que a veces compro galletas dulces y cereales, porque a mis niños les gustan, pero saben que no es algo de todos los días.
  Pedro, que ya tiene más de 4 años tiene claro que hay alimentos que son saludables y otros que no, y que debe comer más de los primeros… Aunque no siempre resulta todo con los niños, es algo de ensayo y error, ya que son cambiantes y tienen distintas etapas en su crecimiento.
  Creo que con ellos hay que ser más flexible y adaptar los alimentos y preparaciones a sus diferentes procesos. Y sobre todo tener mucha paciencia!!